dijous, 22 d’octubre del 2009

Grandes obras del universo: las obras de saneamiento

Este mundo blogger nuestro permite escribir a cualquier gilipollas que te cuente unas cosas que probablemente no te interesen sin que tenga cargo de conciencia por ello: has acudido tú mismo al blog porque has querido.
Una de las cosas que he aprendido gracias a los blogs implica a los wáteres que encontré en Ámsterdam y en Hannóver (ciudades que nunca han sido comunistas, cabe añadir). Entre mi estancia en Hannóver y mi estancia en Ámsterdam descubrí un muy recomendable artículo en que se denomina a esta variedad de wáter como "wáter comunista".
Este wáter representa un gran ejemplo de cuán alejadas están ciertas culturas de la nuestra. Y por alejadas, en este caso quiero decir peores: si los alemanes vienen a España no es por nuestro clima, es por nuestros wáteres infinitamente mejores que el wáter comunista.
Pero hay culturas que en cuanto a aspectos del saneamiento nos superan infinitamente: me refiero a (y mirad que me jode admitirlo), a los británicos. Esta gente tan adorable, nos han superado en cuanto a un aspecto de la vida diaria se refiere: en los servicios públicos tienen unos secadores tal que los de la imagen.

Estos aparatos, doy fé, van cojonudamente. Te secan las manos cual territorio murciano (en los días en los que yo no estoy en Murcia, cuando voy con David a Murcia aquello se convierte en la tierra de las lluvias). Mi teoría, no contrastada, es que como los servicios públicos son los únicos en la Gran Bretaña que no tienen moqueta necesitan que la gente no gotee. Si goteas sobre la moqueta ya no importa.
Pero esta disyuntiva moquetil en España no existe: ningún cuarto de baño (por suerte) tiene moqueta y esto nos hace que no debamos gotear. En casa no pasa nada, porque tienes la toalla. Pero cuando te vas fuera tienes a tu disposición el artilugio de la foto acompañante.

Estos aparatos, tremendamente ineficaces, y los que se accionan sin botón, peores aún, dejan al usuario con dos únicas opciones: secarse sobre su ropa o secarse al aire.
Quedáis emplazados, los que no lo hayáis hecho todavía a probar los secadores británicos, grandes obras de la ingeniería que solucionan de verdad los problemas de la vida.